Es pot dir més alt però no més clar. L'article que va publicar en Quim Monzó a La Vanguardia el passat dimarts 25 de març mereix ser enmarcat. Com que no el puc enmarcar em prenc la llibertat de reproduïr-lo en aquest modest blog. Bravo Quim.
Desconcertante rotundidad de ciertos éxitosQuim MonzóReleo el titular de la noticia y realmente pone lo que había creído leer: "En un congreso sobre peatones, Barcelona presentará el Bicing como un éxito rotundo". Entonces me zambullo en la noticia a ver si en el texto encuentro una explicación. Y leo, ya detalladamente, que - en el noveno congreso internacional Caminar,que se celebrará en Barcelona del 8 al 10 del próximo octubre- el Ayuntamiento exhibirá la experiencia del Bicing como el gran triunfo "del transporte sostenible". Leo que el encuentro tendrá lugar en el CCCB (y pienso: ¿qué lugar mejor?). Leo que el congreso reunirá a expertos de veintipico países (y fantaseo: ¿cómo debe ser un experto en peatones?). Leo que el concejal de Movilidad, Francesc Narváez, dijo que Barcelona aprovechará el congreso para mostrar al mundo "sus logros en movilidad". ¡Ah!, que diría Monegal. Leo que hablarán de las políticas de transporte beneficiosas para los peatones. Caray. Leo que, según Narváez, en estos dos últimos años, en Barcelona el número de ciclistas ha crecido un 50%, "lo que ha ocasionado el aumento de incidentes entre los peatones y quienes viajan en bicicleta". Y ahí me levanto ya a aplaudir. Realmente, tenemos unos próceres excepcionales. En mi vida he visto muchas cosas, pero que presenten el Bicing como un éxito para los peatones lo supera casi todo. Es una muestra de cinismo digna de un premio de los buenos, y desde este mismo instante propongo que se instaure un nuevo apartado en los premios Ciutat de Barcelona: el Ciutat de Barcelona de desfachatez. No debe ser fácil llevar la cara revestida de pórtland, y hacerlo con donaire y sin que se resquebraje. Vivimos en una ciudad que ha arrebatado a los peatones las aceras, el espacio que les era propio. Vivimos en una ciudad en la que las bicicletas se pasean por ellas como Pedro por su casa, entre adultos, niños o ancianos - tanto da-, sorteándolos cuando pueden y llevándoselos por delante cuando no. Vivimos en una ciudad donde se dictan normas para que las bicicletas sólo circulen por las aceras con tales y cuales condiciones (que sean menores de tantos o cuantos metros, etcétera) y, una vez aprobadas las normas, nadie se encarga de hacerlas cumplir y las bicicletas siguen haciendo lo que les sale de las gónadas. Vivimos en una ciudad en la que la implantación del Bicing no ha hecho sino empeorar todos esos atropellos en perjuicio de los peatones, y resulta que ahora, en esa mismísima ciudad, montan un congreso en el que presentarán el Bicing ¡como un éxito para los peatones! Espero que no se les ocurra montar un congreso sobre víctimas de la violencia doméstica, porque son capaces de presentar - como "un éxito rotundo" para esas víctimas- las escopetas de cañones recortados.